Largos períodos de sedación en pacientes con Covid-19 afectan la función del cerebro

Sedantes y anestésicos tienen impacto en la actividad neuronal con consecuencias que deberán ser estudiadas en el largo plazo, advierte experto chileno instructor en el Departamento de Anestesia en el campus clínico de la Universidad de Harvard.

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Durante mucho tiempo, la comunidad científica comparó el sueño con la anestesia. De hecho, se pensaba que eran dos procesos muy similares. Si se mira una persona anestesiada completamente y a otra que está en un sueño profundo, se verán iguales, pero desde el punto de vista de su actividad cerebral, existen diferencias significativas.

Francisco Flores, es investigador del Hospital General de Massachusetts y académico de la Escuela de Medicina de HarvardDoctor en Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile, en los últimos diez años ha estudiado los efectos de la anestesia sobre la actividad cerebral y hoy, en medio de la pandemia de Covid-19 más que nunca está convencido de que las consecuencias fisiológicas para los pacientes sedados por semanas debido a esta enfermedad, deberán ser estudiadas en el largo plazo porque los impactos potenciales son aún desconocidos.

El investigador chileno, fue parte de la conferencia Neurosur, organizada por el Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y explica que dichos impactos están relacionados con una condición conocida como Síndrome de Desorden Cognitivo Postoperatoriocuyos trastornos podrían agudizarse en el caso de personas sometidas a largas intubaciones.

Durante mucho tiempo, la comunidad científica comparó el sueño con la anestesia. De hecho, se pensaba que eran dos procesos muy similares. Si se mira una persona anestesiada completamente y a otra que está en un sueño profundo, se verán iguales, pero desde el punto de vista de su actividad cerebral, existen diferencias significativas.

Francisco Flores, es investigador del Hospital General de Massachusetts y académico de la Escuela de Medicina de HarvardDoctor en Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile, en los últimos diez años ha estudiado los efectos de la anestesia sobre la actividad cerebral y hoy, en medio de la pandemia de Covid-19 más que nunca está convencido de que las consecuencias fisiológicas para los pacientes sedados por semanas debido a esta enfermedad, deberán ser estudiadas en el largo plazo porque los impactos potenciales son aún desconocidos.

El investigador chileno, fue parte de la conferencia Neurosur, organizada por el Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y explica que dichos impactos están relacionados con una condición conocida como Síndrome de Desorden Cognitivo Postoperatoriocuyos trastornos podrían agudizarse en el caso de personas sometidas a largas intubaciones.

José Ignacio Egaña, coordinador de Neurosur e investigador de BNI, coincide en que se deben estudiar los efectos sobre la fisiología cerebral. Esto tiene que ver con la manipulación farmacológica del cerebro y la capacidad de este órgano de volver a la normalidad, cuestión que podría ser especialmente sensible por dos aspectos relativos a la naturaleza de esta infección: condiciones preexistentes y las largas estadías en UCI.

“La sedación es poner a trabajar al cerebro de una manera que no es habitual. Lo que va a determinar la vuelta a la normalidad de ese cerebro es que esté previamente sano y que el tiempo de intervención sea limitado. Mientras en peores condiciones esté, el riesgo será mayor. El problema radica en la extensión de los tratamientos y también las dificultades para evaluar la actividad cerebral en ese período”, puntualiza el académico del Instituto Milenio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Desorden cognitivo postoperatorio

Dormir y estar anestesiado no es lo mismo. Sin embargo, ambas situaciones se caracterizan por tener una actividad neurológica bastante sincronizada, hay muchísimo más orden en comparación a cuando un sujeto está despierto. Durante los periodos de vigilia la actividad cerebral es tremendamente desorganizada, lo que permite transitar de un estado a otro.

“Uno podría pensar que el orden es mejor que el desorden pero aquí ocurre al revés, pues en el orden, el cerebro está muy limitado en cuanto a sus posibles estados. Por eso, por ejemplo, cuando estamos sedados o anestesiados no sentimos nada y estamos inconscientes”, puntualiza Flores.

Pese a que aún hay aspectos desconocidos en la materia, Egaña complementa que el estado de anestesia no es un sueño fisiológico, y que por tanto, su actividad cerebral es distinta. La principal diferencia radica en su manipulación farmacológica, que es la causa de que, al volver a un estado de vigilia, el paciente pueda manifestar síntomas del Síndrome del Desorden Cognitivo Postoperatorio.

“Podemos hacer una analogía con un pie enyesado: perderá fuerza y le tomará tiempo recuperar su fortaleza muscular. Al estar privados de sueño y de sus ritmos fisiológicos normales, algunos pacientes se despiertan un poco perdidos, con desatención y no son capaces de percibir de manera adecuada su entorno”, dice Egaña.

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